jueves, 25 de abril de 2013

Una vez más... el inicio

Voy caminando y pienso, aquí voy otra vez, vamos a ponernos en forma... otra vez. Pienso en todas las veces que he tenido que volver a empezar, en todos los "inicios", cuántas veces he renacido. Si alguien viera una selección de fotos de mi en los últimos 10 años o 12 años, nunca podría adivinar la secuencia de edades. Por que las metamorfosis y camuflajes han sido espectaculares. Quizás por que todo ese movimiento ha habido en mis procesos de vida.  Lo que si me queda claro es que mi cuerpo tiene tanta plasticidad y es tan sensible que logra transformarse cada vez de acuerdo a las exigencias del momento.
Parece ser que ha sido mi mejor "ajuste creativo", como dicen los gestaltistas, no un ajuste que me guste, para ser franca, pero agradezco que la adaptación de mi cuerpo a los embates de la vida ha sido por ahí. Y así voy y vengo con el peso, voy y vengo. Y mi clóset tiene ropa de todas las tallas. Un "abanico amplio de posibilidades". 
Esta última transformación ha sido muy reveladora. Hace un año pesaba casi 20 kilos menos. Estaba en un momento de mucha plenitud en mi vida. Y un día de Junio, no me pude levantar de la cama. Me sentía completamente agotada. Varios estudios de laboratorio y visitas al doctor después tuve mi diagnóstico: Síndrome de Fatiga Crónica. Tengo la mala costumbre de no confiar mucho en la medicina alópata, así que empecé un largo peregrinar por médicos alternativos que tampoco me convencían. Me morí de la risa el día que vi a una mujer que me dio Flores de Bach cuando leí la descripción que el Dr. Bach hace de la personalidad de ese remedio, que dice entre otras cosas: "Incluso en la enfermedad dirigen su propio tratamiento", ¡Uf! pues así o ¿¡más claro!?
Cuando por fin di con una doctora especialista en la fatiga crónica, practica algo que se llama Medicina Funcional, que en pocas palabras quiere decir que utiliza lo mejor de la alopatía y lo mejor de la medicina alternativa. Me gustó su enfoque y sobre todo me dio claridad acerca de mi condición, me explicó con toda paciencia el desbalance hormonal que provoca este síndrome. Les voy a explicar brevemente, porque creo que es un asunto poco conocido todavía y se confunde, por sus síntomas con otras cosas. Las glándulas suprarrenales producen las hormonas adrenalina y cortisol, entre otras cosas. Ambas hormonas nos ayudan a lidiar con el estrés de la vida diaria y son como un combustible que nos permite funcionar. A veces, las glándulas suprarrenales se "agotan" pues dejan de producir cortisol, o lo producen a horas inconvenientes o en cantidades poco funcionales. Yo casi no producía cortisol. Me hicieron un estudio, muy simpático que consiste en juntar tu saliva en unos tubos a determinadas horas del día y así es como miden tu producción de cortisol, que en teoría deberíamos tener una mayor producción por las mañanas e ir declinándose esta producción hacia la noche. Y, pues yo tenía por debajo del nivel bajo el cortisol. Ya no era de extrañar que simplemente no pudiese salir de la cama.
Y bueno, como somos sistémicos, pues la tiroides hace ajustes, las glándulas sexuales también, y todo el organismo se pone un poco en alerta, "algo pasa aquí" dicen todos los órganos.
Y leí por ahí que el veganismo era bueno para recuperarse de la fatiga y me hice vegana de un día al otro. Cero proteína animal. Comencé a tomar cursos de cocina vegana y crudívora. Fui con un chamán que me hizo una sanación. Tomé masajes. Flores de Bach. Por supuesto mi proceso de psicoterapia... En fin, creo que hacía todo y más. Hasta que la verdad, un viernes por la mañana, Virgilio, mi asistente y amigo, me dijo la frase mágica, muy hakomita por supuesto, "parece que te estás esforzando mucho para salir de la fatiga". ¡Plop! Ahí entendí todo, pues si, para mi parar es inconcebible, es morir. ¿Y si me dejo "morir"? pues si ya sé que mi tótem son las mariposas, pues si ya sé que yo he muerto y renacido 7 mil veces en esta y otras vidas. ¿A que le tienes miedo? ¿te estás apegando al gozo y el florecimiento del año pasado? pues si nada es permanente, pues si toda flor que florece muere, para florecer de nuevo en su siguiente ciclo. Y ahí nomás me rendí. No di más clases, no vi pacientes, no nada. Vamos a rendirnos a este agotamiento y ver de que se trata esto. ¿Qué tengo que aprender aquí?
Y seguí comiendo en forma vegana, cocinando, amando a mis hijos, a mi pareja. Y meditando. La atención plena nunca me deja. Y un día casi tuve un atisbo de lo que significa aceptarse uno, de dejar la lucha frenética para ser vista o reconocida, de lo que la frase "nunca es suficiente" ha sido un leit motiv en mi vida. Un atisbo. Suficiente para soltar. Suficiente para que empezara mi cuerpo a sanar. 
Esta semana empecé a moverme de nuevo, el lunes pasado tuve mi primer clase de yoga después de casi un año. De verdad pude sentir como si fuera un bloque de piedra al que iba esculpiendo con el cincel de las "asanas" mi cuerpo. Toda esa grasa acumulada para cuidarme, para protegerme. Y ahora ya puedo soltar, desde este mero atisbo de amor a mi misma, de reconocimiento de mi para mi, de empezar a mirarme yo misma con compasión. 
He tenido muchos reinicios, este sin embargo, es diferente. Esta vez estoy siendo amable conmigo, esa vez siento un enorme respeto por esa capacidad de adaptación que tiene mi cuerpo. Esta vez elijo colocarme de nuevo en la vida, sabiendo que tengo un lugar en ella, a pesar de todo.
Y así, con eso en la mente, hoy comencé a caminar otra vez, con mi Ipod, rodeada de árboles, imaginando danzas con el bosque. Esto es lo que quiero compartirles hoy. Que estoy viva y de regreso de mi período de muchos meses de incubación, algo bueno se ha estado gestando.

Este poema vino a mis mente:


Passing Time 
by Maya Angelou

Your skin like dawn
Mine like musk

One paints the beginning
of a certain end.

The other, the end of a
sure beginning. 


Parte del "soundtrack" de la caminata esta mañana:

4 comentarios:

  1. Renacer, una y mil veces, detenerse por un momento de vivir corriendo, reinventarse, tomar consciencia y darse una nueva oportunidad... cuando un paciente llega a mi con una enfermedad de difícil control usualmente encuentro que para ellos es una nueva oportunidad y pocos son capaces de entenderlo así... te admiro Inés, me encanta como cada día te re-planteas el camino, y decides compartirlo, pues al final todos estamos en la misma encrucijada... te mando un abrazo enorme y será un gusto seguir leyéndote en este nuevo inicio ;)

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    1. gracias Ale, me conmueven mucho tus palabras. Me siento muy acompañada por tí.

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  2. Ah pues muchas cosas se aclaran. El martes estabas radiante y muy bonita y no te lo dije porque todavía soy medio tímido o será "díscolo", como decía mi abuela. Felicidades por tu renacimiento. Tu asistente :-)

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