domingo, 21 de abril de 2013

El amor es necesario para nuestra supervivencia

"La ciencia opera con un principio escueto pero efectivo: para entender una porción del mundo natural, hay que aislarlo. El amor es irreductible". Thomas Lewis; et.al. Teoría General del Amor. El cerebro tiene miles de millones de neuronas y todas hacen conexiones formando redes, en las que están mandando información constante. Estos mensajeros incansables se llaman neurotransmisores. ¿Para qué? ¿cuál es el sentido de esta infatigable actividad? Sobrevivir. Los animales que tienen un cerebro más desarrollado viven más. Nuestro cerebro, ha evolucionado a lo largo de miles de millones de años. Y tiene una "arquitectura" vertical que lo divide en tres. Se le llama por eso cerebro trino. La parte más primitiva de nuestro cerebro se llama cerebro reptiliano. Como su nombre lo indica, compartimos esta estructura básica con los reptiles. En éste radican las funciones más básicas de supervivencia. El sistema autónomo nervioso, es decir, todo aquello que sucede sin que tengamos que pensar en ello: la respiración, la digestión, la circulación de la sangre, los mecanismos básicos de defensa frente al peligro: ataque, huída o congelamiento, etc. Pero no tiene nada que ver con nuestra vida emocional. Los reptiles no tienen vida emocional. La estrategia de supervivencia del reptil es poner muchos, muchos huevos para que algunos cientos ó a veces menos sobrevivan, como las tortugas, los dragones de Komodo, etc. Y muchas veces las crías o los padres tienen que huir o corren el riesgo de ser devorados por su propia especie. Recordemos que cayó un gran asteroide que extinguió a los grandes reptiles de la prehistoria. Esto dio oportunidad para que ascendiera una nueva especie, unos animales con sangre caliente, que gestaban a sus crías dentro de su cuerpo, en lugar de expulsarlas como huevos a disposición de toda clase de inclemencias. Esto favoreció su supervivencia. Estos son los mamíferos y eso es lo que somos nosotros. Así, envolviendo al cerebro reptiliano se encuentra el cerebro límbico. La palabra latina limbus significa "borde, margen o límite". Y eso es el cerebro límbico, una estructura "que marca la división evolutiva entre dos formas de vida dispares...". Thomas Lewis; et.al.2000 La estrategia de supervivencia del mamífero es el amor. Los mamíferos cuidan, alimentan, defienden a sus crías. Las acompañan por períodos muy largos hasta que se pueden valer por si mismas. En algunas especies las manadas o las tribus siguen juntas por siempre. Los mamíferos cantan a sus crías, se comunican vocalmente con ellas. Las miran y su conexión límbica es posible a través de esta mirada, ya que esta parte del cerebro se encuentra ubicada a la altura de los ojos, hacia el centro de nuestro cerebro. Los mamíferos pueden jugar unos con otros y ayudarse en tiempos de necesidad. Toda clase de mamíferos son felices retozando, brincando, dando machincuepas, peleando, por que "por la gracia de su cerebro límbico, los mamíferos (lo) encuentran irresistible". Thomas Lewis;et.al. 2000 Aquí están nuestras emociones, nuestra capacidad de vincularnos unos con otros y nuestra memoria. Y, muy importante, las investigaciones demuestran que este sistema límbico del cerebro necesita de otro ser con sistema límbico para regularse. Necesitamos unos de otros para regularnos. A eso se le llama resonancia límbica. Los cardiólogos en Estados Unidos suelen preguntar a sus pacientes cardiacos si tienen amigos o un perro o un gato, porque está demostrado que si la respuesta a esto es si, su pronóstico de vida aumenta. ¿Porqué un animal mamífero, un caballo, un perro, un gato nos pueden ayudar a regularnos? porque compartimos ese cerebro límbico con ellos. Resonamos límbicamente. El cerebro está "escaneando" ¡4 veces por segundo! las siguientes preguntas: ¿Hay alguien ahí? (que es la esencia del vínculo) ¿Me ves? ¿me entiendes? (que es la esencia de la empatía, del "entonamiento") ¿Me escoges? (que es la esencia de la pertenencia). Por eso es muy ingenuo que la gente hable de autosuficiencia con tanta vehemencia. No hay tal. Estamos diseñados para vivir en manada, en conexión, nuestros cerebros no pueden autorregularse sin la presencia de otro cerebro límbico. Sin embargo... Bueno, la tercera parte de nuestro cerebro se llama Neocortex es, como su nombre lo indica, lo más nuevo en la evolución del cerebro. Es lo que nos distingue como Seres Humanos, aunque compartimos neocortex con las ballenas, los delfines y simios mayores. Aquí está toda nuestra capacidad de lenguaje, de abstracción, regula al cuerpo, permite la sintonía con otros, balancea las emociones, calma o extingue al miedo, permite pausar antes de actuar (control de impulsos), aquí reside la conciencia del tiempo: pasado, presente, futuro. Aquí se encuentra la empatía, esa capacidad de crear mapas mentales de la otra persona, aquí está la compasión, la moral y la intuición. Y lo que demuestran las investigaciones más actuales de las neurociencias es que para que nuestro Neocortex sea capaz de cumplir todas sus funciones algo que ayuda muchísimo es el uso de la Atención Plena. La atención plena es un modo de practicar la rendición. Es una vulnerabilidad deliberada, una sensibilidad elegida. En atención plena, uno permite que la mente se aquiete y calme, que los pensamientos se silencien. Uno se enfoca hacia dentro, en el flujo de la propia experiencia. Ron Kurtz Por eso: practiquemos Hakomi, meditemos, tengamos amigos y mascotas. Juguemos, ríamos, compartamos, bailemos, lloremos juntos, discutamos... manteniéndonos en relación siempre, eso es vital para sobrevivir.

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