viernes, 10 de mayo de 2013

En tu mirada me veo, en tu mirada existo

Dicen que nací "muerta". Que tuvieron que hacerme maniobras de resucitación. Soy la cuarta de cuatro hermanos, el tercero murió al nacer. Eso tuvo a mi mamá muy nerviosa durante toda mi gestación, realmente deseaba que yo naciera viva. Y, pues parece ser que tuvimos el gusto de conocernos hasta el día siguiente, pues ella estuvo sedada durante el parto. Es una forma muy triste para una mamá que ansiaba tener a su bebé sano y salvo en sus brazos y para una bebé que tuvo un difícil arribo a este plano de existencia.
Yo a veces me vivo como "ausente". Puedo caminar entre la gente, y observo con curiosidad a esa "persona" que soy "yo", en medio de esa muchedumbre. Me vivo a veces como un fantasma, que pasea entre diferentes mundos, conoce los secretos de todos, pero no pertenece a nada ni a nadie.
Trabajar con mi cuerpo me ayuda a encarnarme. Mirar a los otros a los ojos, practicar reconocerme en el otro y reconocer al otro en mi, me ayuda a encarnarme. 
Puede parecer extraño para muchas personas lo que hoy comparto, pero es así. A veces es todo un esfuerzo permanecer presente. Por eso, casi nunca, me gustan las multitudes, porque es tan fácil diluirme en ellas. Tan fácil empezar a deambular como fantasma. En cambio me gustan las amistades cercanas, una o dos amigas con quienes platicar, reír, compartir. Sus miradas, sus risas, sus lágrimas, me   arraigan, me dan volumen. Una charla, un baile, un abrazo con un amigo. Me gusta más así, en "petit comité". A través de mi práctica como psicoterapeuta me conecto y me siento viva. Practicar la compasión, leer a las personas, me conecta con mis emociones, con mi cuerpo, con el latido de mi corazón. Bailar también me hace sentir viva. Parir a mis hijos... bueno, esa fue una experiencia de renacimiento para mi. Vivir partos conscientes, fluidos, armoniosos, llenos de amor, en mi casa, en mi cama, en los brazos de mi pareja, con toda la certeza de que la vida me sostiene, eso ha sido, lo más sanador que haya podido vivir jamás. Una reparación total de la experiencia que yo no tuve al nacer.
Mis hijos en mis brazos desde el momento mismo de su primer aliento, sus ojos en los míos, nuestras lagrimas fundidas en ese instante de gozo y alegría absolutas. Nunca me he sentido más viva que entonces.
Un bebé nace con muchos de sus sistemas completos, listos para funcionar y otros  necesitan la interacción con otro ser humano para completarse. Sentir la piel de la mamá, olerla, empezar con el instinto de mamar, son las cosas que nos permiten comenzar el proceso de "existir". Nuestros sistemas están formando una súper carretera de información que va de ida y vuelta. Terminar de "formarnos" es un proceso social. Los sistemas límbicos se conectan a través de esa mirada de amor. En tu mirada me veo, en tu mirada existo. A través de tu latido me autorregulo.
"Fisiológicamente, el bebé humano, aún forma parte, en gran medida, del cuerpo de su madre. Depende de su leche para alimentarse, para regular su ritmo cardiaco y su presión arterial, y para proveerle protección inmunológica. Su actividad muscular es regulada por su tacto, así como el crecimiento de niveles hormonales. El cuerpo de la madre lo mantiene caliente y ella dispersa sus hormonas de estrés a través de su tacto y de amamantarlo. Esta regulación básica fisiológica mantiene al bebé vivo."(Gerhardt, Sue. 2004)
Santi el día que nació.

 Una mamá conectada con sus emociones estará en mejores condiciones de conectarse con las de su bebé cuando este nazca. El adulto es ese espejo en el que el bebé necesita mirarse una y otra vez para reconocerse. Es importante que comprendamos que el proceso de vínculo entre la madre y su bebé es de vital importancia ya que determinará en la vida futura de este bebé, la clase de vínculos que formará con otras personas.

"¿Cómo será parirte? ¿cómo será parirnos? Tenerte dentro de mi cuerpo, que ya no es el mismo, los cambios de mi cuerpo que también cambian mi mente. Me he cuestionado todo. Cuántas veces he usado la expresión de parirme a mí misma, de gestarme, la crisálida. Nunca pensé que al concebir y parir a un nuevo ser, lograría concebirme y parirme como otro nuevo ser también."

En plena gestación y "auto-gestación"



3 comentarios:

  1. hermoso! :)
    gracias por compartir tu experiencia tan bella.

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  2. Alguna vez hablamos acerca de nuestros nacimientos... Mi corazón es paró cuando ya mi cabeza coronaba; los médicos se dieron cuenta y le pusieron a mi madre una dolorosísima -ella siempre decía que había sido lo peor de sus partos- inyección de cafeína en la ingle...mi corazón se reactivó y pudimos continuar el proceso, rasgué a mi madre; mi nacimiento, su 4º parto fue el más doloroso y complicado para ella.

    Y siempre me pregunto qué factores del universo hacen que nos encontremos y que seamos amigas, que nos querramos o que simplemente, no nos conozcamos,aunque estemos cerca por años ¿Qué nos conecta?

    Yo tuve una gestación llena de miedos - por mi "avanzada edad" y por la espera en soledad, si bien me preparé durante casi 7 meses para un parto normal apoyada por el yoga kundalini, tuvo que ser cesárea dada mi alta retención de líquidos y, nuevamente, mi edad :-)
    Pero pude ver nacer a mi hija, la pude lamer, oler, besar y casi casi abrazar - la posición de la cesárea es parecida a una crucifixión acostada y no me dio la libertad de abrazarla- ...pero en la sala de post-parto nos abrazamos y mientras mi pequeña mamaba yo le cantaba con una voz hasta entonces desconocida para mi; era un arrullo antiguo, casi monocorde, surguido de la entraña, un mantram hasta entonces nunca cantado, una nota que liga aún nuestros latidos diferenciados-

    Mi hija juega a que tiene dos hijas en su pancita, aún no nacen porque ella tiene que ser grande, ser mamá primero -dice-...sus hijas tienen nombre y una personalidad diferente y definida; hay días en que su juego se basa en las necesidades de esas hijas, que son muy pequeñas...durante esos juegos, ella le habla directamente a su pancita y me hace partícipe en mi calidad de abuela.

    Y sí, la mitad de esas hijas ya vive en ella; desde que ella fue gestada sus óvulos están ahí, en su cuerpecito.
    "...En los seres humanos el feto femenino empieza a formar ovogonias, pero se detiene el proceso en la etapa de ovocito primario Este período se mantiene suspendido hasta que, a partir de la pubertad y por efectos hormonales, se desprende un ovocito en cada ciclo menstrual, se concluye entonces la primera división meiótica y se inicia la segunda..."

    Y, ante tanta maravilla no puedo menos que sonreir y celebrar que estemos aquí y que seamos portadoras de vida con nuestros hijos, con nuestras danzas, con nuestras letras. Celebro la reinvención cotidiana y los partos gozosos y los dolorosos también; celebramos la vida y el encuentro, comprendiendo el desamor y el desencuentro para así, nuevamente darnos la oportunidad de relatir de revalorar de recrear de renovar nuestros corazones, nuestras pulsiones, nuestros cuerpos.
    .

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  3. Qué bello, amiga, me encanta el concepto de "auto-gestación" porque en mucho me conecta con mi propia experiencia al ser mamá...
    Muchos besos, muchos

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